Precio de sangre que por mi vida Él pagó.
Un alto precio para que mi culpa y maldad quedaran allí en el madero.
Hoy con tu paz disfruto los días de nuevo,
sé que sin ti el mundo estaría a blanco y negro...
Precio de sangre para anular el acta de decreto
que pesó sobre mí tanto tiempo,
vivir en tu luz es todo un privilegio, me gozo en ti y eso... No tiene precio.
Descanso en ti, ya no me fatigan los días,
creo en tu amor, en tu poder y sacrificio.
Me vuelvo a ti, y te busco en el silencio... Y te encuentro...
Tu mirada desde la cruz atravesando mi alma, me dio consuelo y trajo aliento de nuevo...
Beso tus pies... ¿cómo no estar postrada? Si tanto amor me deja desarmada... humillada, enamorada.
Gracias Jesús... Santo y eterno, mi consuelo.
Pagaste por mi, la condena que me llevaría al infierno, y eso... No tiene precio, Maestro.