A diario el amor recibe nuevos visitantes, unos pasajeros y otros permanentes, unos esporádicos y otros constantes... el amor en todas sus formas tiene sus fanáticos y seguidores, están los que aman a las personas, los que aman a los animales, los que aman mas a los animales que a las personas, los que aman el dinero, los que aman el frío o el calor, la lluvia y el verano... están los que aman el deporte y aman la naturaleza, los que aman la tecnología y la modernidad; están los que se aman a si mismos pero no aman a nadie más; algunos que aman la familia y otros que aman trabajar, incluso los que aman a los muertos mejor que a los vivos. Amantes hay muchos, amados otros tantos, porque el amor llena el universo... pero no hay amor más grande y perfecto, que sea más equilibrado y fantástico que el amor del cielo, que dio origen a todas las formas de amor posibles y conocidas, la fuente de amor inmensa y eterna, inagotable y preciosa.
Y si el amor tiene espacio y cabida en todo lugar, incluso en los grafitis de los puentes, en las páginas y páginas de libros que se han escrito y en la voz del hombre que se gana la vida cantando en los buses... acá se le da lugar, y un lugar muy especial al amor del cielo, al amor de Dios... y lo que inspira en el corazón de alguien enamorado y apasionado por El...
Acá se ama, se ama al cielo; se ama y se canta, se baila y se brinca con el único objetivo de enamorar a otros y enamorarnos más de quien nos amó primero con perfecto amor.
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