En momentos de crisis, duda y desesperación, en el invierno de los días sin luz o sin calor, aunque la luna se apague y los dardos de la angustia me fatiguen hasta caer...
Sin importar las noches y el llanto o la tortura del dolor, mis ojos empapados al cielo mirarán y mis labios secos a ti clamarán.
Mi poesía es para ti, mi vida es de ti... Mi todo, mi fuego, mi Dios.
Sacrificio de alabanza a ti elevaré, porque a pesar de las tormentas mi hacedor siempre serás y aunque parezca imposible sobre las aguas andaré; miraré a los ojos al fracaso y mientras mi boca te invoca en alabanza, lo veré caer y derrotado bajo mis pies quedará.
Sacrificio de alabanza, el arma secreta del guerrero; con corazón agradecido, humillado y quebrantado sacrificio de alabanza alzaré a ti mi Dios, mi vida, mi todo... A ti mi amado, maná y fuente de vida, mi glorioso defensor, mi precioso salvador... Mi héroe.
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