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AMOR POR EL CIELO

A diario el amor recibe nuevos visitantes, unos pasajeros y otros permanentes, unos esporádicos y otros constantes... el amor en todas sus...

28 de diciembre de 2015

REVIVE A TU GUERRERO

Guía mis pasos, guía mis manos, lleva mis letras sobre el papel... Mis sentimientos y mis emociones llevo cautivos a la adoración...

Transforma la angustia, la desesperanza y todo el dolor, materia prima imperfecta que en una obra de arte en tus manos mi Dios se transformará y te hará sonreír.

Someto mi alma al fuego del holocausto, al fuego de tu Espíritu... Sólo Él conoce mi ser, sólo Él entiende quien soy y purifica mi corazón adolorido, atormentado, sufrido, aplastado.

Resucítame, reviveme, que tu esperanza y la fe del que cree vuelvan a mí, que la fortaleza y la valentía del guerrero regresen aquí... Que me acompañe tu mano victoriosa a lo largo de las luchas y de las batallas que debo enfrentar.

Sacrificio de Alabanza

En momentos de crisis, duda y desesperación, en el invierno de los días sin luz o sin calor, aunque la luna se apague y los dardos de la angustia me fatiguen hasta caer...

Sin importar las noches y el llanto o la tortura del dolor, mis ojos empapados al cielo mirarán y mis labios secos a ti clamarán. 
Mi poesía es para ti, mi vida es de ti... Mi todo, mi fuego, mi Dios.

Sacrificio de alabanza a ti elevaré, porque a pesar de las tormentas mi hacedor siempre serás y aunque parezca imposible sobre las aguas andaré; miraré a los ojos al fracaso y mientras mi boca te invoca en alabanza, lo veré caer y derrotado bajo mis pies quedará.

Sacrificio de alabanza, el arma secreta del guerrero; con corazón agradecido, humillado y quebrantado sacrificio de alabanza alzaré a ti mi Dios, mi vida, mi todo... A ti mi amado, maná y fuente de vida, mi glorioso defensor, mi precioso salvador... Mi héroe.

18 de marzo de 2015

QUIÉN ERES TU? QUÉ HACES AQUÍ? QUÉ QUIERES DE MI? QUIERO CONOCERTE, QUÉDATE CONMIGO!!!!!

Para quienes queremos saber más de la maravillosa persona del Espíritu Santo.

Muchos creemos conocerlo, pero realmente no dimensionamos el poder, la verdad, el amor que habita en Él y más aún la relación que podemos tener con Él... y no sólo por un día, cuando somos bautizados en "fuego", sino cada día, cada noche hasta el fin de los tiempos.


Oh What a Communion!


TU Y YO, ESPÍRITU SANTO...

Me someto a tu gobierno, 
quiero vivir bajo tu fuego, 
anhelo sentir tu presencia Espíritu de Dios. 

Revive el amor que nació entre nosotros la primera vez, revive la pasión
y el deseo incontenible de vivir para escucharte, 
para amarte, para obedecerte, para servirte y no contristarte jamás. 

Haz de mí, dulce Espíritu un templo digno, 
un cuerpo limpio y santo que te acoja cada día, cada noche hasta el final de los tiempos, 
cuando con tu mano me arrebates de la tierra que hoy toca mis pies... 

Canta conmigo, habla conmigo, duerme a mí lado y siéntate en mí mesa,
y disfrutemos de este banquete espiritual... 
susurra a mí oído... no, no susurres, habla, grita... sopla
y derrama conocimiento, paz, gozo y plenitud!

Cuéntame tus planes para hacerlos míos, 
hacerlos nuestros... 
me quiero sumergir en ese río de amor que brota de ti, de tus palabras, de ti...

8 de enero de 2015

AMOR DEL CIELO

El amor de Dios, tan especial y perfecto, que incluso en momentos de silencio y prueba no deja de cobijarnos y recordarnos su incondicionalidad.  Recuerdo una canción que aprendí desde niña y que cantaba sin entender realmente la magnitud de las palabras que mi boca repetía.

"El amor del Señor es maravilloso, ¡Grande es el amor de Dios!.  Tan alto que no puede estar arriba de Él, tan bajo que no puede estar abajo de Él, tan ancho que no puede estar afuera de Él.  !Grande es el amor de Dios!".

Y la verdad es que cuando hemos conocido el amor de Dios y El nos ha reconocido como hijos por medio de Jesús, ese amor se imprime en nosotros, nos llena, nos atraviesa y nos sostiene, no podemos escapar a pesar del tiempo, las circunstancias y espacio que nos esforcemos en poner entre Él y nosotros.

Y aunque en ocasiones nos alejemos y nos comportemos de manera grosera, ignorando su consejo y haciendo que el frío de nuestro corazón nos impida sentir la calidez de su abrazo; lo cierto es que cuando reconocemos que le dimos la espalda, que corrimos en dirección equivocada, caímos y fallamos, nos giramos y ahí está Él, no a la distancia, no!, está ahí tras de nosotros, tan cerca que nos sorprende no haber sentido su respiración en nuestro cuello; está ahí, esperando con los brazos abiertos, los ojos fijos en nuestra mirada y con el corazón ardiendo de amor, con una sonrisa apacible y tranquila, que solo se desvanece para pronunciar nuestro nombre.  Listo y atento para abrazarnos o levantarnos, ponernos en sus piernas y apretarnos contra su tibio pecho, donde nos permite llorar, pedir perdón y humillarnos, para finalmente secar con su mano las lagrimas, besar nuestra frente, dejando que la sensación de paz llegue a cada célula, a cada átomo... y revistiendo con una felicidad diferente y agradable que no se compara con nada; es la Plenitud que trae sentirse libre, amado, perdonado y recibido de nuevo en casa, tras una fuga innecesaria en medio de un arrebato de inmadurez y emoción.


Pero Él lo perdona todo, no lo olvida... Él no olvida nada, porque va contra su naturaleza omnisciente olvidar, pero perdona, y ahí está la maravilla y el misterio de su amor, que aún sin olvidar, sabiendo lo que hemos hecho y la forma en que nos comportamos y actuamos, Él decide en su misericordia pasar por alto (no olvidar), nuestra rebeldía y pataleta.


Y ahí está, el amor más especial y perfecto, y no alcanzarán los libros ni todo el conocimiento de toda la humanidad, para algún día comprenderlo.