Guía mis pasos, guía mis manos, lleva mis letras sobre el papel... Mis sentimientos y mis emociones llevo cautivos a la adoración...
Transforma la angustia, la desesperanza y todo el dolor, materia prima imperfecta que en una obra de arte en tus manos mi Dios se transformará y te hará sonreír.
Someto mi alma al fuego del holocausto, al fuego de tu Espíritu... Sólo Él conoce mi ser, sólo Él entiende quien soy y purifica mi corazón adolorido, atormentado, sufrido, aplastado.
Resucítame, reviveme, que tu esperanza y la fe del que cree vuelvan a mí, que la fortaleza y la valentía del guerrero regresen aquí... Que me acompañe tu mano victoriosa a lo largo de las luchas y de las batallas que debo enfrentar.
Sólo alguien con un verdadero amor por el Padre Celestial, es capaz de plasmar en forma tan hermosa en palabras, algo tan sublime.
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